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jueves, 19 de abril de 2012

"Los 3 Signos de un Trabajo Miserable". Puede ser para alguien que conozcas...

"Los 3 Signos de un Trabajo Miserable". Puede ser para alguien que conozcas...

El entusiasmo, la motivación la positividad, son sin lugar a dudas, elementos importantes en la vida de todo ser humano, especialmente cuando:

“Los Asuntos van mal ó se ven mal ó lo percibimos mal”.

Sin embargo, hay quienes de una u otra forma, solo ven en lado oscuro de las circunstancias que se le presentan. O bien, tienen actitudes que son poco alentadoras, agradecidas y dignas de ser replicadas o tomadas como modelaje de actuación.

Ser una persona extraordinaria, un buen Líder, Gerente, exige estar a la vanguardia, tener disposición al cambio, al aprendizaje continuo y rendir siempre, más allá de lo que se espera. A cultivar, mejores relaciones, formas de auto motivarse y motivar a otros, desarrollar sus fortalezas, talentos, autoconfianza y contar con las herramientas que le permitirán empoderarse y empoderar a otros, con miras a gestar un mejor clima organizacional. Quieres clientes felices...ten empleados felices.

De esto estaremos conversando en nuestro próximo conversatorio, donde compartiremos el estudio de Patrick Lencioni que describe:

Los tres signos de un trabajo miserable.


Lugar: Centro Comercial Los Samanes, Piso 4, Ofic 402 A

Fecha: Martes 24 de Abril de 2012

Horario: de 7:00 p.m. a 8:30 pm.

Inversión: Bs.F. 100,00

Información: 0416 6133509

ventas@neurosales.com

Cuando se acaba el amor y comienza el odio y la destrucción del otro

Cuando se acaba el amor y comienza el odio y la destrucción del otro

Las relaciones tienen subidas y bajadas, es necesario que ambos en la relación den su mejor esfuerzo para que todo pueda continuar, pero algunas veces las relaciones se terminan, las parejas dejan de estar juntas, el amor se acaba, algunos se cansan, se retiran, pero ese no es el fin en la mayoría de los casos. En ese momento comienza una nueva etapa en muchas relaciones, una nueva forma de relación que no tiene nada que ver con lo anterior.

Esta nueva forma de relación en muchos de los casos es el odio y la destrucción de la otra persona. Después de tantos momentos felices, llenos de recuerdos gratos, muchos insisten en la destrucción de la otra persona. Es como si toda la energía positiva del amor, se hubiese convertido en energía en algo oscuro, una fuerza orientada al mal, un pensamiento constante de destrucción, de daño, de maldad.

Lo que no sucede al terminar una relación es: la reflexión, es decir, darse cuenta que no se está destruyendo a la otra persona, sino que por el contrario, actuar de esa manera es autodestructivo, porque todo el daño que supuestamente se hace al otro, se lo hace a sí mismo. Más aun el daño que se pretende hacer a la otra persona, muchas veces termina cayendo sobre los hijos y las personas cercanas a la relación. Cuando hay hijos en una relación que termina, cuando hay un divorcio o una separación, ninguno de los dos gana o pierde, porque no hay ganadores, pero si hay quienes pierden: Los Hijos. Para revertir de alguna manera los efectos devastadores de las separaciones y rupturas es necesario actuar de forma consciente, trabajar y esforzarse para que el daño sea lo menor posible.

Cuando algo se acaba, es necesario aceptar que ya la situación cambió, que la relación ya no existe, que lo que viene en adelante no tiene nada que ver con lo que sucedió antes. Las razones no son importantes, ya que no se deben buscar culpables; se debe aprender de lo que sucedió, pero no buscar culpables, ya que de esa persecución, comienza el rencor, el odio y la destrucción.

Lo que pasa cuando se acaba una relación, es eso, la relación se acabó, no hay necesidad de sufrir y desgastarse pensando en que eso existía y que ya no existe. No estoy diciendo que no duela, que no haya un sentimiento y dolor, pero aceptar nos ayuda en gran medida a darle su justo lugar y peso a lo que está sucediendo y nos prepara para el próximo paso.

Aceptar es entender lo que realmente tenemos en nuestras vidas, comprender lo que realmente está sucediendo, es tomar conciencia real de nuestra vida, eliminando los fantasmas y viendo la vida tal y como está actualmente.

Luego que has aceptado lo que sucedió, es necesario agradecer, esto significa comprender que de alguna manera la vida nos puso una situación que de ahora en adelante nos prepara para algo mejor, aun cuando de entrada no sepamos qué es lo que viene, cómo va a ser o qué va a suceder, agradecer es lo que realmente hace que nuestra emocionalidad cambie, convierte cualquier situación en oportunidad.

Pero, cómo agradecer algo que de alguna manera podría estar causando dolor, molestias, angustia, aquí la respuesta es: No es fácil, pero es necesario.

Debemos agradecer el hecho que tenemos frente a nosotros, porque la experiencia nos ha dicho que después de la tormenta siempre viene la calma, y que luego de haber pasado una mala situación, nos pasan cosas positivas. Pero muchas veces las cosas positivas no vienen solas, implica un proceso de crecimiento, de esfuerzo, de trabajo, que nos permitirá ser mucho mejores.

Una vez que has logrado agradecer la situación que te tocó vivir, es necesario Avanzar, continuar, seguir el cauce natural de la vida, porque quieras o no, la vida continúa con o sin ti.

Nuestra estadía en este plano dimensional o vida es muy corta, lo que quiere decir que no hay tiempo para perderlo en el mismo lugar y sufrimiento. Una vez que has aceptado, agradecido, el paso lógico es Avanzar y esto es lo que te permitirá ser mejor persona y obtener el éxito en una nueva relación.

La única forma que tu nueva relación funcione y sea exitosa es aceptar que la anterior se terminó, lo que te permitió encontrar a esta nueva persona; agradecer lo que viviste en esa relación y también agradecer que se acabó, porque ahora tienes a alguien mejor; y por último crecer junto a tu nueva pareja, avanzar con paso firme y sin fantasmas.

Artículo elaborado por Elio Zerpa Márquez

19 de abril de 2012

jueves, 7 de febrero de 2008

MADRES: EJEMPLOS DE MOTIVACIÓN

Incluso cuando queremos hacer lo que más nos gusta, comenzamos a pensar si podríamos continuar después, nuestra mente divaga, nos tomamos un tiempo y al rato nos encontramos haciendo otra cosa.

Sin embargo, hay personas que no descansan hasta cumplir con su objetivo, que son capaces de durar días, semanas, meses y hasta años concentrados en su objetivo.

Cuando era niño, no tomaba en cuenta muchos de los sacrificios que hacía mi madre. Ella no maneja y en realidad no teníamos un carro en la casa. Todos los días no llevaba al colegio a mí y a mi hermano, yo iba muchas veces cargado y mi hermano algo arrastrado del sueño. Luego tomaba el transporte público hasta su trabajo, para estar temprano. El horario lo cumplía de forma justa, ya que a las 12 del medio día salía directo a la casa en su transporte público para llegar a la casa cocinar la comida que había preparado a medias en la mañana y salir corriendo otra vez al trabajo, para entrar a la 1:30 pm, dejándonos antes en casa de mi abuela. En la tarde, yo podía ver el reloj y asomarme a la ventana para verla llegar. Salía a las 4:00 pm y a las 4:30 ya estaba de regreso para buscarnos, llegar a la casa, arreglarla y preparar la cena.

Aun no entiendo de dónde sacaba tiempo para revisarnos los cuadernos, ayudarnos con las tareas y hacer algún trabajo de clases que nosotros no podíamos hacer.

Esta historia se parece a muchas de las que conozco y no estoy diciendo que mi madre sea la única que lo hacía, sino reflexionando sobre lo que me parece asombroso y es esto:

Estudié 2 años en la guardería, 6 en educación primaría, 5 en bachillerato y diez en la universidad, eso da un total de 23 años. En todo ese tiempo no recuerdo que ella llegara después, se parara tarde y muchos menos que se negara a ayudarnos.

Ahora que han pasado los años y pienso en todo ese empuje, deseo de hacer las cosas y aguante de situaciones difíciles, no me queda más que agradecerle.

No sólo por hacer todo eso sin esperar algo a cambio, sino porque cuando siento deseos de dejar lo que estoy haciendo, rendirme, tomarme un tiempo o empiezo a divagar, ella viene a mi mente y no me queda otra cosa que continuar adelante para seguir trabajando, no darme por vencido y llegar hasta el final.

Ahora analizaremos algunos de los motivadores de las madres. En general existen 5 necesidades que motivan a las madres en general. Hay otros, pero por razones prácticas solo nos enfocaremos en estas:

1. Necesidad crecimiento y satisfacción de las necesidades básicas de los hijos. Los instintos desarrollados por siglos en los seres humanos hacen que las madres en su mayoría tengan como prioridad la alimentación y seguridad de sus hijos. Esto las mueve a hacer todo lo posible por alimentarlos y protegerlos. Dejar de comer para darles la comida a los hijos. Darles pecho cuando ellos lo deseen, defenderlos de peligros a los que hasta ellas temerían o sacrificarse trabajando durante muchas horas, con tal de conseguir el dinero suficiente que le de el sustento a sus hijos.

2. Necesidad de que sus hijos se superen: buscarán que ellos tengan mayores oportunidades que las que tuvieron ellas. En general las mujeres que han tenido que hacer sacrificios para lograr cierto nivel de estabilidad económica o profesional, incitarán a sus hijos a superarse, dándoles las oportunidades que quizás ellas no tuvieron. Costearán estudios, apoyarán en las tareas, brindarán recursos en la medida de sus posibilidades y otorgarán a sus hijos todo aquello que los ayude. Es importante aclarar que las madres que han tenido los recursos igualmente buscarán la superación de los hijos.

3. Necesidad de estabilidad familiar: muchas madres invierten tiempo y esfuerzo en mantener paz y tranquilidad en el hogar para dirigir sus energías al trabajo y otras actividades. Esto parecerá contradictorio en los resultados, ya que muchas veces mantener un hogar de forma estable, requiere de la utilización de toda la energía y de todo el esfuerzo posible. Tratarán de que sus hijos estén bien y sin problemas, atendiendo cualquier desequilibrio, conversando con ellos, atendiendo los asuntos familiares. En fin la necesidad de cumplir con el rol de madre de familia, mueve a las mujeres a actuar en función de cumplir con lo esperado de ellas.

4. Necesidad de superación personal: una expectativa un poco trascendental a través del legado dejado luego de la partida. Cumplir con el rol de madre y esforzarse en las dificultades genera la sensación de superación de las acciones pasadas, a través de lo que logre en el presente.

5. Necesidad de identidad propia y de retomar roles anteriores: parecerá contradictorio que luego de hacer todo lo que hacen por sus hijos y de lograr demostrar que cumplen con el rol de madre, aparezca como motivación dejar de asumir ese rol. Sin embargo, la esperanza de cumplir con lo esperado para sus hijos y familias, muchas de ellas desean terminar con este rol para volver a ser seres individuales. Esta necesidad es una meta a futuro que en algunos casos llega y en otros no.


Acabamos de mencionar las motivaciones de las madres, lo que no quiere decir que las mujeres tengan solo estás motivaciones. Sin embargo este rol puede ser uno de los que más dure a lo largo de la vida de ellas. Algunas veces nunca termina, aunque hayan logrado recuperar su identidad y se hayan superado personalmente.

Aun puedo pedirle a mi madre que me llame temprano para despertarme y en la mañana estoy seguro que me despertará.